Gracias embosqadas 2014.

By Publicado en - Noticias en noviembre 25th, 2014

EMBOSQADAS 2014
Un grupo de personas llegadas desde variados lugares de la península, se reunieron un jueves de mediados de agosto en la Selva de Oza.

La mayoría de ellas no se conocían entre si, muchas vinieron solas.
Alguna nunca había dormido antes en una tienda de campaña. Otras recordaban sus campamentos infantiles como algunos de los mejores días de su infancia.

Hubo nervios preparando el equipaje, pidiendo prestado el saco de dormir a familiares, comprando una linterna, ¿servirán mis deportivas?, llamando a embosqadas: ¿pero qué tengo que llevar?¿hace frío por la noche?
Las imagino preguntándose si, entre adultos, podría despertarse la magia de entonces, si aquella propuesta funcionaría.

Recuerdo la excitación de la noche antes de que empezara todo. Recuerdo cuando nos juntamos Laura, Rubén, Jorge y yo, después de una jornada preparando todo. Nos reímos mucho, estábamos un poco nerviosos, un equipo de monitores a estrenar, pero ¡tan contentos!; Nuestros embosqados estaban llegando.

Vino gente muy joven, con sonrisas de hada y miradas brillantes. Vinieron también personas de las que llevan un montón de lunas sobre el planeta, de las que saben cómo hacer nidos para cobijarnos a todos.

Vinieron personas, y nadie preguntó a qué se dedicaban, ni qué habían dejado en casa. No se si tenían hijos, maridos, ni cómo son sus vidas, lo único que se de ellas, es que llegaron con sonrisas inmensas, que traían la ilusión embutida en la mochila, entre las botas de montaña y la crema solar.

No puedo imaginarlos en sus puestos de trabajo, no los veo disputando en casa el mando de la tele, ni haciendo la compra semanal, o echando la quiniela: todas aquellas personas eran niños: traviesos, inocentes, alegres, curiosos, directos, sinceros. No hubo ni una actividad que prefirieran no hacer, ninguno se negó a jugar, nadie quería perderse nada.
Eran niños, con esa capacidad que tienen para hacer amigos en un minuto y organizarse para jugar.

Aquellos cuatro días nos depararon un montón risas y sorpresas. Cada cual fue sacando habilidades que aportar al grupo, y era ver como se desvelada algo brillante en cada uno de nosotros. Lo mejor de lo que somos.

No sé como será el próximo Embosqadas, lo que si que sé, es que quiero estar allí.

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