Estrellas y leyendas: Orión.

By Publicado en - Historia & leyendas & Naturaleza en enero 19th, 2015

Como decíamos en el artículo de la Osa Mayor, unas pocas constelaciones permanecen siempre en el firmamento (las dos Osas, el Dragón, Cefeo y Casiopea…), mientras que la mayoría se dejan ver las noches de ciertas estaciones. Empecemos a pues a repasar las constelaciones de invierno; esperamos que las disfrutéis… ¡si la niebla y la contaminación lumínica lo permiten!

Orión es la joya de las noches de Enero y puede verse en el cielo nocturno hasta mediados de abril. Sus estrellas más brillantes forman un enorme cuadrilátero atravesado en el centro por tres bellas estrellas perfectamente alineadas, “el cinturón de Orión”. Es la única constelación que cuenta con dos supergigantes rojas (Betelgeuse y Rigel), que son el tipo de estrellas más grandes y luminosas del firmamento.

Fue bien conocida y utilizada en la navegación entre los pueblos de la antigüedad. Para los babilonios representaba el fiel guardián del cielo, guardián de las estrellas. Los egipcios reconocían en ella a la divinidad Osiris, (dios de la agricultura y símbolo de la fertilidad). La mitología greco-romana proyectó aquí la imagen, desde entonces clásica, del gigantesco cazador de anchos hombros (uno de los cuales materializa la estrella Betelgeuse, cuyo nombre procede del árabe y significa “el hombro del gigante”). Era tan alto que podía cruzar andando cualquier mar.

Su historia, como tantas de los dioses griegos, está marcada por los atrevimientos y fiascos de sus aventurados amoríos: su primer matrimonio terminó cuando su esposa fue condenada al confinamiento en los infiernos; al enamorarse de una princesa griega, su celoso padre lo cegó, pero recuperó la vista cuando un oráculo le aconsejó que mirara al sol al amanecer: cuando vio a Aurora, la diosa del amanecer, se enamoraron. La cosa iba bien hasta que trató de abusar de Artemisa. Encolerizada, Hera, esposa de Zeus, envió un escorpión para que le picara y proteger así a la joven. La picadura puso fin a sus días. Para honrarlo, Zeus lo elevó al firmamento; y para mantenerse a salvo, Orión asoma por el Este cuando el Escorpión se pone por el Oeste. Por este motivo, Orión y Escorpión jamás son visibles en el mismo momento.

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