Encuentros en el bosque: Rosalia alpina.

By Publicado en - Naturaleza en marzo 14th, 2015

Hace unos años empezaron a aparecer en los bosques de Oza unas pilas de madera cortada, diseminadas por todas partes. Me pregunté entonces por el motivo de aquello. En mi mente razonaba mi ancestro recolector, que sólo veía leña abandonada, y no le encontraba sentido.

El pasado verano, paseando una tarde por el bosque, me encontré a un ser hermosísimo. Un insecto azul brillante, con unas largas antenas a rayas; cuando me acerqué, observé que las rayas oscuras eran una especie de borlas formadas por pelitos.

Buscando un información sobre este ser prodigioso encontré también la respuesta a los montones de madera en el bosque. Os comparto esta información, y deseo que algún día disfrutéis también de un encuentro con Rosalia alpina.

“Rosalia alpina ( Coleoptera, Cerambycidae) es uno de los insectos mas bellos de Europa. En los días soleados del verano, entre junio y agosto, era común observar el vuelo de los ejemplares adultos en los bosques húmedos de toda la cornisa Cantábrica y Pirineos, al norte de España. Muestran un cuerpo alargado, cubierto por una tupida capa de pelillos cortos de color gris azulado con manchas negras cuyo tamaño y colocación varía de un ejemplar a otro. De sus cabezas salen largas antenas, de mayor longitud en los machos, con borlas de pelillos negros que, ocasionalmente, destacan sobre zonas de pelos más cortos de color azul eléctrico.

Las hembras de Rosalia alpina ponen sus huevos sobre la madera muerta de ramas y árboles caídos. Las larvas pasan dos o tres años alimentándose, perforando galerías en los troncos. Prefieren la madera de haya pero, si la ocasión lo aconseja, no desprecian a los sauces, tilos, fresnos, castaños e incluso pinos. Cuando alcanzan la madurez, las larvas excavan una cámara, junto a las galerías de alimentación, y permanecen en ella en estado de ninfa durante un tiempo variable que puede llegar a un año. Desde finales de mayo hasta agosto, los adultos emergen y comienzan una actividad frenética, sabedores de que la naturaleza sólo les da, como mucho, dos semanas de vida. Durante ese tiempo, los insectos se afanan en buscar pareja, se aparean, y las hembras fecundadas realizan la puesta en la madera vieja de algún árbol o rama derribados. Así de efímera es la vida de adulto de la Rosalia alpina.

Durante los últimos 20 años, la población de Rosalia alpina ha ido decreciendo de manera alarmante en la mayor parte de las regiones de España. Don José Rafael Esteban Durán nos cuenta hoy en “Seis patas tiene la vida” una experiencia muy elocuente sobre las causas de la disminución de las poblaciones y da una serie de ideas para su recuperación.

Dado que la Rosalia alpina se alimenta de madera muerta, la medida más eficaz para la protección de la especie consiste en el mantenimiento de sus ecosistemas en estado natural, sin efectuar limpiezas de bosques que eliminen los troncos caídos y las pilas de madera cortada. Otra medida recomendable puede ser el establecimiento de parques de madera cortada, en la que se apilen troncos de haya y, en menor medida, de sauces, tilos, castaños, fresnos, robles y pinos para que las nuevas generaciones de Rosalia alpina puedan alimentarse.
Escuchen ustedes la historia de la Rosalia alpina.”

http://cienciaes.com/seispatas/2010/04/05/rosalia-alpina/

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